Pasa el tiempo deprisa pero la línea marcada es clara y pese al duro comienzo de año que estoy padeciendo, veo clara la meta y no es otra que la felicidad...Me siento tan bien que voy a volver a dar una vuelta con mi perra pese a que fuera estaremos a un par de grados sobre cero y que en casa el calor reconforta los malos presagios pero todo suma, incluso no cenar...
Si logro estabilizar mi vida profesional, voy a lograr ponerme como un toro pues comenzaré a correr a diario con mi cabeza fuerte y mis piernas de acero. De ahí a practicar en montaña y con kayac, será un paso. No puedo ni quiero rendirme ahora. Sumar, sumar, avanzar, mantenerse firme. Ese es el camino y no hay que claudicar.
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