Ahora que mi cabeza parece asentarse y el riesgo de que me la pisen ha disminuido drásticamente, quiero vivir plenamente.
Para este año que comienza me he marcado dos metas fijas: rodear Menorca en Kayak y ascender al Tubkal, la cima más alta del norte de África.
Para cumplir estas dos metas necesito ponerme en forma y, aunque he estado peor, tengo que cambiar y afianzar mis hábitos alimenticios y mejorar notablemente mi forma física.
Sirva este blog como cuaderno de bitácora donde trataré de hacer un seguimiento a mi preparación de cara a afrontar estos retos que despiertan en mí unas ganas inusitadas de vivir. Una respuesta inequívoca a todos aquellos que creen que es imposible. La vida es corta y quiero disfrutarla al máximo y si durante años castigué mi cuerpo y mi mente con una vida nocturna desaforada y errática, quiero volver a mi interior y darme una nueva oportunidad que seguro esta vez no voy a desaprovechar.
Mientras profundizo en una preparación exhaustiva, comenzaré mi reto para esta semana con cinco sesiones de 9km corriendo (de lunes a viernes) y tres días de tabla de marines (lunes, miércoles y viernes).
Estoy observando varias rutas de kayac para ir calentando y cogiendo experiencia. Me gustaría realizar la ruta de La Mata a Tabarca y veo que son 28 km y medio, unas 15 millas náuticas. A priori parece mucho pero como no tengo ni idea, lo ideal es que vaya recopilando información.
Tras bucear un rato por la web, he visto una ruta preciosa que es Santa Pola - Isla de Tabarca, rodeándola y volver. Hablamos de 7,53 mn y eso supone unos 50' de ida, otros tantos de vuelta y una hora para circunvalar la isla... Apetecible.
Soñar, soñar, soñar. Solo por la reactivación del espíritu que se crea, ya merece la pena.
Como todos los inicios de proyectos, las ganas desbordan por las costuras. Si este entusiasmo lo lograra mantener al menos un año, no habría empresa que se resistiera. La constancia, la disciplina, la capacidad de sufrimiento son las claves para la consecución de los objetivos marcados.
Hoy, para comenzar con buen pie, he desayunado seis nueces y un zumo de naranja. No es copioso pero como no he hecho ejercicio y ayer me puse ciego de cenar, prefiero algo frugal. Poco a poco iremos cambiando los hábitos, sobre todo el de las cenas.
No está mal. Un paseo con mis hijos de 7.5 km por el Parque de Polvoranca, una joya natural en medio de un área muy urbana. Trato de inculcar a mis hijos el amor por la Naturaleza. Con el mayor me está costando.
Al final los demonios de la cena han sido fuertes pero no en exceso. He acabado el día con 10.50 km de caminata, lo que no está mal. A ver si mañana mantengo el nivel de mentalización.
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